Wayward: reseña de serie sobre trauma, duelo y el precio de olvidar

Hoy quiero contarles sobre "Wayward", una serie bastante intensa que presenta una premisa que me dejó pensando por días. Trata sobre jóvenes "con problemas" que son enviados a un reformatorio llamado Tall Pines. Lo que empieza como una escuela de disciplina termina siendo algo parecido a un culto, con abusos físicos y psicológicos.

La historia se centra en dos mejores amigas, Abbie y Leila. Sus contextos son muy distintos: Abbie viene de una familia acomodada que teme que desperdicie su vida, mientras que Leila y su madre están atravesando el duelo por la muerte de la hermana de Leila. Es un duelo que ha destruido a su madre, dejándola incapaz de ejercer su rol, abrumada por la pérdida.

Lo que hace a esta serie relevante para lo que hablamos en este blog es un tratamiento llamado "The Leap" (El Salto). Es una ceremonia oficiada por la directora, Evelyn, quien afirma que este procedimiento puede sanar completamente a las personas y ayudarlas a superar sus traumas.

Sin embargo, hay un precio terrible. Las personas que se someten al "Leap" logran olvidar el evento traumático, pero también pierden cualquier conexión o recuerdo con las personas involucradas. Vemos el caso de Laura, una egresada de la escuela que, tras borrar un recuerdo traumático con sus padres, ahora es incapaz de sentir un apego normal por su propio bebé que está gestando. Perdió la capacidad de conectar.

Esto me hizo aterrizar todo a nuestro tema: el duelo. Vivimos con un dolor, una herida que con el tiempo puede cicatrizar, pero que siempre deja una marca. A veces, en los momentos de más desesperación, quisiéramos poder remover ese dolor de raíz. Pero, si al hacerlo también perdiéramos cada recuerdo de nuestro ser querido y lo que significó para nosotros, ¿valdría la pena?

¿Sería mejor vivir sin la cicatriz y sin el dolor, pero también sin el recuerdo? ¿O es mejor vivir con la marca por el simple hecho de haber amado? En mi caso, tengo clara la respuesta: prefiero mil veces vivir con la cicatriz que haber vivido sin mi hermano. ¿Y tú qué piensas?

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